CONFÍA Y ENTREGA

Estar en paz es sentirse seguro. Estar en paz es saber que, donde estás y en lo que haces, estás donde te corresponde y haces lo adecuado.
Sin embargo, la mente emite pensamientos de duda: ¿podría estar mejor..., en otro lugar..., me habré equivocado..., podría hacer algo diferente... algo mejor ...? Es una analítica sin fin en la que perdemos mucha energía.

Para poder sentirte seguro donde estás y en lo que haces, el primer punto es confiar en esa chispa de luz que vive en ti. 
Si confías sabes que siempre estás impregnado de esa luz. Sabes que, hagas lo que hagas y estés donde estés, eso es lo adecuado en ese instante y te aceptas plenamente.
Por supuesto, esa aceptación es real cuando también has aceptado tus raíces (padre, madre), ya que, por más que digas que te aceptas, no lo estás haciendo si rechazas tu origen. Eso no quiere decir que tengas que encontrar perfectos a tus progenitores, si no que aceptas que, a pesar de resentimientos, reproches o incluso maltratos, los padres que tuviste fueron los que debías tener, dada tu propia vibración para el aprendizaje de la experiencia de la vida.
Si tu eres consciente de esto, agradeces la vida que te dieron, aceptas de dónde vienes y sabes a dónde vas, te sientes seguro, te sientes en paz.  
Puede que no te hayas sentido suficientemente amado, o reprimas algún sentimiento. Intenta expresar todo lo que sientes: hablando, escribiendo... Busca el modo de poder expresar tus sentimientos, no tus ideas de lo que crees que estuvo o no bien, porque eso son juicios y análisis sin fin. 
Perdona y perdónate, libera y libérate. Todo sigue un plan justo y adecuado, no hay error en el proceso de la vida, todo encaja, todo son acuerdos entre almas, todo son lecciones de amor, todos somos hijos de la luz.
Llegará un momento en que comprenderás todo esto y te sentirás en paz, porque te sentirás seguro en todo lo que haces y en el lugar donde te encuentres. Al sentirte seguro escucharás los mensajes de la vida y sabrás cuándo dar un paso en otra dirección, sin dudas, sin miedos, sin culpas.
Acepta 100% la tierra y la semilla de la que vienes. No juzgues sus vidas ni sus comportamientos, tampoco respecto a ti; únicamente expresa sentimientos y comprende que todo siempre pasa por algo mucho mejor que nuestra mente limitada no llega a entender.
La meditación te ayuda a conocerte y a aceptarte. Conectas con tu Yo más profundo y te dejas guiar sin miedos, es como si en tu vida pusieras el piloto automático, sabes que te conducirá siempre por la ruta más adecuada y tú confías y agradeces. Te entregas, no hay conflictos, estás en presente.

EJERCICIO PRÁCTICO:
Sigue a diario tu práctica meditativa, pero no busques nada, respira y siente el presente.
En este instante siente tu paz, tu ritmo respiratorio. 
Haz unos minutos de respiración controlada: inspiro 6, retención 3, exhalación por boca 9, vacío 3.
Ahora deja que tu respiración sea la habitual en ti, siente tu cuerpo, siente tu entorno, siente este presente.
Si tu mente se escapa tras algún pensamiento, vuelve a tu respiración, vuelve a tu Ser las veces que sean necesarias, así vas educando a tu mente.
Conecta con tu ángel solar, alma o yo superior. Expresa tus miedos, tus dudas, y entrega todo eso que te inquieta a esa vibración más elevada de ti mismo.
Confía, pon ese piloto automático y deja que te guíe, acepta ahora lo que eres, lo que haces y donde estás. Da las gracias.
Si algo ha de cambiar, ese Yo más elevado te traerá el mensaje, no temas, no dudes.
Sigue tu respiración y silénciate unos minutos.

Trabajo grupal de los lunes 13 y 20,  y de los martes 14 y 21 de octubre.

Muchas gracias por tu atención.